Un investigador privado, de estado civil divorciado y con 60 años de edad, fue contratado por las autoridades de Nueva Gales del Sur, Australia, para mantener relaciones sexuales con prostitutas.
Los servicios del investigador es ser un “auditor de burdeles”; persona que se hace pasar por un cliente con el fin de desarticular las redes de trabajo sexual ilegal que operan en supuestos locales de spa y masajes.
El número de lugares de sexo ilegal se incrementaron después de que el Gobierno de ese país legalizó la prostitución en los años 90, así lo informó RT.
Las instituciones indican que necesitan a este hombre, como mediador, debido a que las autoridades del Estado no tienen autorización para entrar en los prostíbulos sin una orden judicial.
VAD

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